Mozart alla Piazzolesca
1 August 2006
Queridos autores y visitantes:
Quisiera dar el puntapié inicial a este blog aprovechando el incidente piazzollesco del concierto sinfónico pasado. El pianista argentino radicado en Italia, Eduardo Hubert, interpretó el Concierto No.21 de Mozart, incorporando una cadenza suya con inconfundible aire porteño. En el intermedio, una profesora de piano y una cellista comentaban que la técnica del pianista era sucia y que “más encima” había hecho una cadenza en un estilo totalmente incoherente con Mozart (y que la tocó mal). Por otra parte, una espectadora sentada a dos pasos de allí, me manifestó su satisfacción, pues por fin había disfrutado una obra de Mozart GRACIAS a la cadenza. “¡Fue lo mejor de todo!”, repetía.
Han de saber que me fascina encontrarme con esta diversidad de apreciaciones. Me recuerda que yo mismo, cuando escribía críticas de conciertos, tenía dificultades para decidir desde qué perspectiva hacer el comentario. ¿Más técnico? ¿Más emocional? ¿Más orientado al músico o al espectador? Nunca pude decidirme por una sola perspectiva; siempre trataba de combinarlas, pero como consecuencia se tendía a diluir el comentario, porque nada era dicho en tono fehaciente. Por eso, prefiero esbozar algunas ideas para dejarle luego la pluma a los demás. Espero sus comentarios.
Sólo diré que, personalmente, la cadenza en sí no me molestó. El propio pianista me habló del tema algunos días antes, mostrándose confiado en que a Mozart le habría encantado. Entonces, yo le conté acerca de Gilles Apap, el violinista que hizo una enorme cadenza para el Concierto No.3 de Mozart, paseándose por los estilos celta, gitano, hindú, blues, etc., etc.; todo esto, con la entusiasta venia de Yehudi Menuhin, según declara el propio Apap en un video que pueden bajar por eMule. La comiquísima cadenza también está aquí: http://www.youtube.com/watch?v=VmjGDBWZZFw (¡gracias a Raúl M. y Ricardo O. por el link!). Ahora que escuché la cadenza de Hubert, puedo decir un par de cosas más al respecto. Ambas cadenzas se basan en el material temático del concierto correspondiente, que es el requisito básico (¡aunque Apap mete Mendelssohn al final!). La gran diferencia es que Hubert elige un solo estilo y no se extiende más allá de la duración “normal”. Además, el estilo elegido por Hubert suena más europeo que varios de los usados por Apap. De hecho, no sufrí ningún ”shock” por la diferencia de estilo entre dicho aire piazzollesco y el concierto propiamente tal, lo que sí padecí cuando escuché una cadenza de Reinecke en el Concierto para flauta y arpa de Mozart hace unos meses. Incluso, el arpegio inicial del concierto efectivamente evoca un bajo de tango tradicional, tal como lo hizo notar Hubert en los primeros compases de su cadenza, antes de la irrupción del espíritu de Ástor.
Después de Mozart, la brecha creciente entre la formación de los compositores e intérpretes fue haciendo cada vez más infrecuente que el autor de las cadenzas fuera el propio solista. Me parece meritorio que Hubert haya hecho un intento por retomar la tradición. Unos pocos especialistas, como Robert Levine, improvisan la cadenza en el estilo del siglo XVIII, tal como lo habría hecho Mozart. Otros rescatan alguna cadenza del propio Mozart, pero lo más frecuente es copiársela a algún gran pianista del siglo XIX ó XX (desde Beethoven hasta Lupu). Estos intérpretes no se adherían muchas veces al estilo de Mozart en sus cadenzas (al igual que Hubert), pero eso era lo normal hasta hace unas pocas décadas.
Cada generación interpretó la música según su propio estilo hasta el día en que se nos ocurrió que tal vez sería bueno recurrir a fuentes historiográficas y buscar una interpretación “más fiel al original”. Eso da para otro tema, pero mi conclusión es que Hubert no hizo nada reprobable al crear una cadenza piazzollesca, sino que sólo recurrió a una práctica que ha sido normal a lo largo de la historia de la música. Lo que sí me pareció reprobable no fue lo que tocó, sino cómo lo tocó. Gilles Apap sí entregó una interpretación técnicamente irreprochable, y eso le da un peso incuestionable a su desquiciada cadenza.-
Felipe Elgueta Frontier



