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Maestro Gorelik en Salta

26 March 2007

Gorelik y la Sinfónica de Salta

Felicitaciones al Maestro Luis Gorelik, director titular de nuestra sinfónica universitaria en el período 2000-2006. El pasado  viernes 16 de marzo se declaró su triunfo en el concurso para el puesto de director titular de la Sinfónica de Salta. Ganó en buena lid, compitiendo con otros 16 postulantes y pasando a última ronda con Felipe Izcaray, director de la Sinfónica de Salta durante el período anterior. La otra seleccionada en la etapa final fue la brasileña Ligia Amadio -ganadora de un concurso de dirección de la Orquesta Sinfónica de Chile y directora invitada de la sinfónica penquista en el 2005-, pero se retiró debido a compromisos contraídos en su país.

El Maestro Gorelik venía de hacer una gira por Israel con la Orquesta Kibbutz y el prestigioso violinista Hagai Shaham con un programa que incluía el estreno de la Sinfonía Canaanita de Boaz Ben-Moshe. Luego del concurso en Salta, dirigió el 20 de marzo a la Sinfónica de esa ciudad, acompañando una proyección de Tiempos Modernos de Chaplin (la música de la banda sonora fue transcrita y arreglada por el propio Gorelik, versión que fue estrenada en el foro de nuestra universidad en enero de 2006). Este jueves 29 inaugura la Temporada 2007 de la sinfónica salteña dirigiendo a su amado Mahler. Para los próximos meses, el Maestro Gorelik tiene anunciados algunos compromisos en Buenos Aires, frente a la Orquesta Nacional y la Filarmónica de la capital trasandina. Al parecer no vuelve a Concepción como director invitado durante la Temporada 2007. A fin de cuentas, su salida de la Orquesta Sinfónica penquista parece haber sido positiva para él desde el punto de vista artístico: ahora estará trabajando con una orquesta de 104 músicos y con solistas del nivel de Martha Argerich y Uto Ughi. Envidiable.

Sinfómano

Más información en otros sitios:

2007
Nuevo director en la Sinfónica de Salta
Izcaray director infantil en Argentina
Maestro Gorelik lleva la batuta en Argentina
Gorelik destacó la trayectoria de la Orquesta Sinfónica de Salta

2006
El “Hasta siempre” de Gorelik a Concepción
Orquesta Sinfónica de Concepción: “Allegro ma non troppo”
Video de la entrevista a Luis Gorelik en “Amor al Arte”

 

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Un ejercicio político musical

13 March 2007

            Desde siempre la música de cine ha producido gran fascinación en mí. No así la política, o mejor dicho, los políticos. Deduzco innecesario el explicar el porqué de ambas impresiones. Sin embargo, durante mi juventud (no hace mucho de ello), descubrí la manera de conectar mi atracción por las bandas sonoras con mi falta de cariño hacia los honorables. Un anochecer de verano, a mediados de los 80s, aguardaba el comienzo de una esperada película que estrenarían por televisión. En vez de ello, los canales adelantaron mi Navidad, y la de todos los televidentes, al unirse en cadena, para transmitir un animado cambio de gabinete ministerial. Mi adhesión al 7º arte me incitaba a esperar estoico frente a la pantalla, en tanto mi incipiente rechazo a los políticos me estimulaba a arrojar un florero al aparato receptor. Opté por una alternativa menos violenta: bajé el volumen del televisor al mínimo, tomé mi radio portátil y coloqué un casete de música de series de televisión. Por casualidad, el primer tema en escucharse fue el de Los locos Adams, y la relación entre imágenes y música fue muy sugestiva; se acoplaban más que bien. A partir de entonces, y durante algunos años, utilicé mi descubrimiento para hacer más llevaderos los repentinos e insufribles cambios de programación.

            Desde hace un año he reanudado la práctica de dicho ejercicio, aunque ahora, en vez de cadenas nacionales y cambios de gabinete, aprovecho las noticias. Sólo debo esperar la crónica precisa, desactivar el volumen del televisor y añadir, desde mi equipo y a través de un CD, el tema adecuado. Algunos ejemplos: durante cada desfile en pantalla de políticos involucrados en el caso Chiledeportes, utilizo la música de El Padrino, de Nino Rota; cuando un partido político realiza una defensa corporativa de uno de sus componentes, a pesar de que el involucrado no tiene manera de justificar lo injustificable, recurro a El Clan de los sicilianos, de Ennio Morricone; al presenciar imágenes de nuestros insignes senadores y parlamentarios, en plena y dura labor en las cámaras, acudo a la banda sonora de El espectáculo más grande del mundo, de Victor Young (en este caso también funcionan muy bien los temas característicos de El Show de Benny Hill y El Show de los Muppets); si se trata de candidatos presidenciales, la oferta es variada: la canción When you wish upon a star, de la película Pinocho, cuando hablan de sus programas de gobierno, y el tema Ave Satani de La Profecía, si se explayan respecto a su autoproclamada “incuestionable vocación social” y su “deber y responsabilidad de aceptar ser candidatos”.

            Muestras sobran. Pero, y a pesar de ello, es una pena que el film Una pareja de idiotas no haya tenido una partitura destacada para aprovechar. Se me ocurren muchas duplas de políticos a los cuales se les podría haber musicalizado, con la banda sonora de esa película, sus apariciones en pantalla.

Milenko Karzulovic L.

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Homenaje y deuda

2 March 2007

            Durante la pasada entrega de los premios Oscar, el 25 de febrero de 2007, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas concedió una de sus codiciadas preseas al mejor compositor italiano de música de cine de todos los tiempos; Ennio Morricone.

Ennio Morricone             Nacido en Roma en la década de los `20s, estudia trompeta y composición en la Academia di Santa Cecilia, de esta ciudad. Sus primeros trabajos, a inicios de los `50s, los realiza para la radio y como arreglador, para otros compositores. En la década siguiente se reencuentra con un ex compañero de colegio, el director Sergio Leone, con el que comenzará una fructífera relación en 1964, al musicalizar el primer éxito cinematográfico de éste: “Por un puñado de dólares”. El film, al igual que su banda sonora, es un suceso de taquilla y ventas a nivel internacional, aunque la crítica es adversa al trabajo de Morricone. Los “expertos” no comprenden que se hallan ante un iconoclasta de las formas tradicionales de la música de western (y del cine en general), no se les cruza por la mente que haya una opción nueva y fresca, diferente a los estilos patentes de los músicos más destacados del género, Elmer Bernstein, Jerome Moross y Alfred Newman. El italiano utiliza silbidos, látigos y golpes de yunque, no como efectos sonoros, sino como parte integral de la banda sonora; gritos, solos vocales y coros muy particulares; percusiones destacadas e individuales, para remarcar momentos y planos; suma a la orquestación guitarras y armónica de manera muy original y agrega campanas y solos de trompeta durante los duelos, creando con ello un ambiente de ritual en los instantes de enfrentamiento.

            Ambos, Leone y Morricone, repetirán la formula los dos años siguientes y para ello recurren al mismo actor que, gracias a la primera colaboración, comenzaba a trascender; un treintañero Clint Eastwood. Las secuelas son “Por unos dólares más” y “El bueno, el malo y el feo”, esta última la más sobresaliente de la trilogía y uno de los mejores westerns de todos los tiempos. A partir de entonces el compositor romano no cesa de trabajar, para los más destacados directores; Leone en tres ocasiones más, Pier Paolo Pasolini, Bernardo Bertolucci, Franco Zeffirelli, Roman Polanski, Mike Nichols, Brian De Palma y muchos otros.

Ennio Morricone recibe el Oscar de manos de Clint Eastwood

          La fama, el prestigio y los premios se acumulan con los años, aunque la estatuilla de Hollywood siempre le será esquiva. Tiene cinco nominaciones, por “Days of heaven” (1978), “La misión” (1986), una de sus más recordadas y alabadas composiciones, “Los intocables” (1987), “Bugsy” (1991) y “Malena” (2000). En todas ellas se enfrenta a los grandes (Williams, Goldsmith, Horner) de igual a igual, aunque los premios acaban, en todas las ocasiones, en las manos de compositores no consagrados. En esta sexta oportunidad será Morricone el que suba al podio a recibir el Oscar, no por competencia sino por sincero reconocimiento. Por ser uno de los creadores de bandas sonoras más prolíficos (con poco más de 500 composiciones para cine y televisión), por ser el creador de un estilo propio, por ser uno de los mejores hacedores de melodías.                      

            Por homenaje y deuda.

Milenko Karzulovic