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Noviembre: Mes de homenajes

3 December 2007

(Versión ampliada del artículo publicado por Entreteguía en su edición de diciembre) 

Por esas coincidencias de la vida o, más bien, del fluir de vidas interconectadas que es la historia, tuvimos una concentración inusual de homenajes musicales en noviembre.

55 años Sinfónica UdeC-13a

Partió la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción saludando a sus fundadores en el 55° cumpleaños de la agrupación. Durante el acto solemne, se entregaron los primeros ejemplares de un libro sobre la historia de la orquesta, escrito por este servidor y el periodista Fernando Alarcón. Es el primer libro que se publica sobre este tema, aunque ya había habido por lo menos un intento anterior de abordar esta empresa. Es un pequeño tomo de 60 páginas editado para este aniversario no.55 y esperamos ampliarlo sustancialmente para el año 2012, cuando se cumplan las seis décadas de existencia y trabajo ininterrumpido de la orquesta. Volviendo al acto de homenaje, les cuento que se interpretó la Serenata Notturna K.239, una de las obras de Mozart que figuraron en el primer concierto, ofrecido allá por 1952, en el legendario Teatro Concepción de Barros Arana con Orompello. Como la orquesta está en un año de transición, mientras busca a su nuevo director titular, la serenata se tocó sin director, bajo la guía de Freddy Varela, el flamante concertino. Al final del acto, tocaron el himno de la Universidad, también sin director. Para mí fue muy significativo esto. Los directores pasan, sobre todo en esta época de tanta movilidad laboral en todos los ámbitos. Mientras, la comunidad-orquesta permanece, pese a todas las vicisitudes. La imagen fue muy fuerte: una comunidad-orquesta tocando en homenaje a sus primeros miembros; aquellos que hace más de medio siglo decidieron reunirse, sencillamente, a hacer música juntos, sin mayores pretensiones. No había director entonces, como ahora.

Compositores de la Orquesta-128Y esta comunidad-orquesta se enriquece “compartiendo sus dones”, como decimos en mi iglesia. Así, la orquesta complementó su mirada hacia el pasado con un innovador concierto realizado pocos días antes. Algo verdaderamente insólito a nivel mundial: el programa estaba constituido íntegramente por obras escritas por integrantes de la propia orquesta. El concierto gustó mucho: maravillosa constatación de que un concierto de música “docta” no tiene porqué armarse en base a obras de compositores europeos muertos. Personalmente, encontré dignas todas las obras y me sorprendió gratamente la pieza de Carlos Díaz: tenía pocas expectativas de ella luego de escuchar el Midi, pero la gracia estaba en el colorido orquestal. Casi lloré con el Yin-Yin de Jaime Cofré, aunque el “programa” referido a G. Mistral no era el más adecuado para la música (una escena de “The Lord of the Rings” habría sido más apropiada). Rodrigo “Peje” Durán debería ser más conocido como compositor (¿demasiada modestia de su parte?).

Violeta Parra Sinfónico-68Volviendo a los homenajes orquestales, el espectáculo “Violeta Parra Sinfónico” fue uno de los grandes eventos de la temporada local y tuvo como solista a la “top” cantante de jazz Claudia Acuña. El director de la orquesta, Guillermo Rifo, también estuvo a cargo de los arreglos, que tuvieron momentos francamente inspirados. Lo más logrado fueron las piezas para guitarra sola de Violeta Parra, adoradas por los músicos “doctos”, pero desconocidas para el público masivo. Esos arreglos realmente deberían quedar en el repertorio de toda orquesta chilena. Sacan a relucir todo el potencial que hay en esas piezas para guitarra, especialmente en la Anticueca No.5 y en el tiernísimo arreglo del Tema Libre para cuarteto de maderas. El pingüino sonaba a minimalismo glassiano del más dulce y las Tres polcas antiguas me recordaron los videos de conciertos sinfónicos populares en Alemania y Austria.

Claudia Acuña se veía fantástica en el escenario, aunque algo tapada por el atril en el cual iba leyendo las letras de las canciones. Lució su hermosísima voz con algo de inseguridad, pero no tuvo problemas para conmover al público, que respondió con interminables ovaciones. Al final del segundo concierto (día sábado 17) me pareció verla llorando un poco, lo que no me extrañó: había demasiada emoción en el aire. Se auguró de inmediato una cálida recepción para el espectáculo en sus siguientes presentaciones en Santiago y Concepción (y ojalá en otras ciudades). Es un digno homenaje a la cantora nacida hace 90 años en San Carlos.

Homenaje a Vinay-135aOtro homenajeado fue el tenor Ramón Vinay, figura cumbre de la ópera mundial a mediados del siglo XX. Nació en nuestra región: Chillán, año 1911. Como lo tenemos tan olvidado (el pago de Chile y todo eso), dos cantantes venezolanos vinieron a recordárnoslo: la soprano Sherezade Perdomo (penquista por adopción) y el tenor Miguel Sánchez Moreno (milanés, también por adopción). Acompañó la pianista Verónica Torres, toda una veterana en la preparación de óperas. Impresionante el vozarrón oscuro del tenor (100% dramático, “tipo Vinay”). Partió despachándose algunas de las “especialidades” italianas del homenajeado, incluidas un aria y un dúo de la ópera “Otelo”. Puro drama. Para compensar, la segunda parte fue bien “light”, con canciones tan populares como “Granada” y “O sole mio”. Muy buena la conexión de los cantantes con el público, que de seguro quedó con ganas de nuevas veladas líricas.

Sinfómano

P.S.: Se me quedaba en el tintero el más sentido de todos los homenajes, al cual por desgracia no pude ir: el de la guitarrista Isabel Almeyda a su profesora Ana María Reyes. De esto informamos oportunamente en el Foro Clásica. Ver aquí: http://clasica.weburbano.cl/comments.php?DiscussionID=49

 

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