Haciendo patria en Londres
11 December 2007
El próximo 21 de diciembre, tendremos la visita de Juan Rolando Monroy, un iquiqueño que ha realizado una importantísima labor como gestor cultural en Londres. Este artículo del año 2005 da una buena idea de la trayectoria de Monroy. Más detalles de su venida, aquí.
Sitio web de J. R. Monroy: http://www.laccs.com
LACCS celebra
Classical Guitar Magazine, 27 de septiembre de 2005
por Thérèse Wassily Saba
Traducido por Felipe Elgueta Frontier
La Sociedad Cultural Latinoamericana y Caribeña (LACCS) ha llegado a convertirse en una parte importante de la escena concertística londinense a lo largo de sus 22 años de historia. Ha habido muchos conciertos de relevancia histórica, que han reunido a artistas legendarios como Laurindo Almeida, Alirio Díaz, Charlie Byrd, Carlos Barbosa-Lima, Eduardo Falú, Eduardo Fernández, Sharon Isbin, Oscar Castro-Neves y Eliot Fisk. Estos músicos han presentado un repertorio importante que incluye numerosos estrenos mundiales y británicos, tales como los conciertos para guitarra de Francisco Mignone y Radamés Gnattali interpretados por Carlos Barbosa-Lima y la English Chamber Orchestra; obras del compositor brasilero Marlos Nobre; obras de Carlos Chávez y Silvestre Revueltas tocadas por la Royal Philharmonic Orchestra; María Isabel Siewers con el Cuarteto Delos interpretando música de Carlos Guastavino; la cantata-oratorio Colombo de Antonio Carlos Gomes (1836-1896); Oscar Ohlsen tocando la Primera Sonata de Pablo Délano y Creole et Fontaine de Edmundo Vásquez, y la Misa Criolla de Ariel Ramírez interpretada en presencia del compositor, con la participación del percusionista Domingo Cura, el tenor Zamba Quipildor, el barítono Jorge Rojas, el pianista Facundo Ramírez y el Cuarteto de los Andes de instrumentos tradicionales andinos. Han sido convocados artistas de todos los rincones de Latinoamérica y el Caribe: el guitarrista colombiano Francisco Zumaque, la guitarrista paraguaya Berta Rojas, la soprano ecuatoriana Beatriz Parra, la soprano uruguaya Beatriz Figares y el pianista peruano Juan José Chuquisengo. Los conciertos también han incluido a músicos folclóricos como la cantante boliviana Luzmila Carpio cantando en lengua quechua-aymará de los Andes, un conjunto de marimbas de Guatemala y el virtuoso uruguayo del bandoneón René Marino Riveros. A veces, se ha ido más allá del ámbito latinoamericano al incluir a artistas de Egipto e incluso ha habido una velada con música tradicional de Vietnam.
La LACCS fue fundada en Londres en 1983. Su director, Juan R. Monroy, es un chileno que ha vivido en Londres durante 30 años. “Antes de eso pasé un año en Perú enseñando sociología en la Universidad Ricardo Palma y en el programa de magíster de la Universidad Nacional de Educación, La Cantatuta, en Lima. También había hecho clases de sociología en la Universidad de Chile, sede Antofagasta, y en la Universidad Técnica del Estado. Crecí en Iquique, a unos 700 kilómetros al norte de Antofagasta, cerca de la frontera peruana. Es una ciudad portuaria rodeada por el célebre y puro desierto de Atacama”.
Juan Monroy aprendió a tocar guitarra, como tantos latinoamericanos, porque su padre la tocaba en casa. “Había muchos guitarristas en nuestra casa. Yo crecí viendo a gente que tocaba boleros, tangos y muchos otros estilos. Mi padre tocaba todas las tardes. Hacía mucho calor, así que se sentaba ahí con la puerta abierta y acompañaba canciones usando rasgueo y acordes muy sencillos. Yo tenía 9 años cuando empecé a tocar la guitarra. Él me compró un requinto para que me fuera más fácil tocar. Yo trataba de imitar todo lo que oía. Cuando tenía 10 años, participé en un trío en Iquique. Solía “puntear” las melodías con mi requinto, acompañado por otro niño de la misma edad, de nombre José Meneses. Incorporamos a un tercer chico, Rigoberto Rojas, que tocaba maracas y cantaba. Nuestro entonces desconocido trío era aclamado en fiestas familiares, bodas, bautizos y onomásticos.
“Mi profesor fue Manuel Berríos, quien tocaba tanto música clásica como latinoamericana (boleros, rumbas, zambas de Brasil y Argentina, tangos, milongas, corridos mexicanos, guarachas, joropos y bambucos de Colombia, Venezuela, Cuba, etc.). Después me fui a estudiar historia y sociología a la Universidad de Chile en Santiago. Tuve la suerte de ver a muchísimos músicos populares en Iquique y otras ciudades chilenas en donde viví en mis días de estudiante. En aquellos días, había tantos buenos guitarristas populares que tocaban boleros. Había tríos mexicanos como el Trío Los Panchos o Los Tres Diamantes. Recuerdo cuando, en 1951, el Trío Los Panchos hizo una gira hacia Sudamérica: empezando en México, se hicieron camino a través de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y, finalmente, Chile. Lo más importante de estos músicos era que no sólo pasaban por las capitales, sino que también iban a las ciudades más pequeñas y a las regiones más alejadas”.
“Cuando me enteré de que el Trío Los Panchos iba a tocar, corrí a comprar mi entrada en el Teatro Nacional de Iquique. En la primera mitad del programa había una película y luego, en la segunda mitad, estaba el concierto del Trío Los Panchos. Esta era una práctica común en la época. La película duraba como una hora y media. Luego, después del intermedio, aparecían los micrófonos y los músicos. En otra ocasión, vi una película y luego un concierto de Los Indios Tabajaras. Generalmente, teníamos unos fantásticos filmes mexicanos. Los años ’50 fueron la era dorada de la industria fílmica mexicana”.
“En lo que respecta a la guitarra clásica en Chile, por desgracia no tuvimos la influencia y el legado de alguien como Barrios. Uruguay tenía a Segovia, quien vivió ahí algunos años. Tampoco teníamos a Savio, el profesor de Carlos Barbosa-Lima. Creo que la gran influencia para Chile provino del argentino Atahualpa Yupanqui, quien visitó el país muchas veces. Eduardo Falú es una continuación de esa tradición musical. Yupanqui ejerció una gran influencia sobre muchos guitarristas en los años ’50, cuando se estableció una democracia en Chile. Argentina empezó a tener problemas políticos, por lo que mucha gente empezó a trasladarse a otros países. Nosotros recibimos a toda esta gente y, cuando las cosas se calmaron en Argentina, ellos regresaron a su país. Fue un buen intercambio cultural. Atahualpa fue uno de los guitarristas que trabajó en compañías disqueras como RCA Victor y Odeón en Santiago de Chile. También se integraron al equipo de guitarristas locales que aparecían en radio. En los años ’50, teníamos programas musicales de gran riqueza en la radio. Había espectáculos en vivo, en radios como Minería y Cooperativa, las que aún existen. Emisoras radiales como Radio Belgrano y Radio Nacional, ambas de Buenos Aires, tenían adosados teatros de 400 a 500 butacas. La gente compraba sus entradas para las presentaciones del sábado y el espectáculo se transmitía en vivo”.
Juan Monroy llegó a Londres en 1975. “Pasé cinco años en la Universidad de Londres, haciendo investigaciones sobre la historia política de Latinoamérica. Participé en unas cuantas conferencias en Oxford y Swansea y publiqué artículos académicos sobre el tema. También fui miembro del Instituto Brighton de Estudios sobre Desarrollo y Educación”. Trabajó por un tiempo en el sector privado hasta que se produjo su gradual cambio de carrera.
Los dos principales escenarios de los conciertos de la LACCS han sido tradicionalmente el South Bank de Londres, que incluye el Queen Elizabeth Hall y la Purcell Room, y la sala St John’s en Smith Square, Londres. Le pregunté a Juan Monroy cómo se inició la relación con el South Bank. “En los años ’80, Londres tenía una gran cantidad emigrados latinoamericanos. La gente se venía por razones políticas, de Brasil, Uruguay, de todos los países, así que el Consejo General de Londres (GLC) decidió iniciar un programa para las minorías étnicas. Un día, ellos sugirieron que organizáramos un festival de artes latinoamericanas y entonces yo me involucré. El primer Festival Cultural Latinoamericano y Caribeño se realizó entre el 3 y el 8 de septiembre de 1984. Era sólo un festival de una semana, pero sostuvimos reuniones cada jueves durante un año entero para organizarlo. Tuvimos una conversación sobre literatura, concentrándonos en el tema de la identidad cultural de Latinoamérica. Conocimos a algunos periodistas, como Richard Gott del periódico The Guardian, que eran expertos en Latinoamérica, y tuvimos un foro donde discutimos la poesía de Ernesto Cardenal, el sacerdote nicaragüense, y de Pablo Neruda. Tuvimos buenos moderadores, como Robert Pring-Mill, quien era profesor de literatura en Oxford. Él es un experto en Neruda y ha traducido su obra al inglés. También participaron actores británicos, provenientes mayormente de la Royal Shakespeare Company: Estelle Kohler, Jeremy Wilkins, Jane Sherwin, Adrian Howell y Joanna Pearce. También tuvimos el apoyo de Emma Thompson y Julie Christie”.
“Luego invitamos a los artistas: el guitarrista Eulogio Dávalos, el pianista Roberto Bravo y grupos como Barricada, Grupo Cali de Colombia, Los Guaraníes de Paraguay, Rumillajta de Bolivia, la London School of Samba y Los Awatiñas. Desde Bolivia trajimos filmes de Jorge Sanjinez, como Las Banderas del Amanecer. El fue un muy buen director que hizo filmes de protesta sobre la vida de los mineros en Bolivia. Luego, Antonio Skármeta, el escritor chileno que estaba radicado en Alemania. Él escribió el guión original para el filme sobre Pablo Neruda, en el que se basaron italianos para hacer Il Postino”.
“Hubo mucha gente involucrada en la fundación de la LACCS en 1983. Había un grupo muy sólido de brasileros que estaban estudiando para obtener su grado de Master en la London School of Economics, así que nombraron un delegado para que asistiera a nuestras reuniones. Los bolivianos tenían un delegado, los uruguayos tenían un delegado… al final teníamos 10 a 12 de ellos. Con la situación política de esa época, teníamos que hacer algo que nos representara a todos, de modo que no podíamos hacer nada político. Al final, todos coincidimos en hacer algo cultural con cine, danza, música y literatura. Podíamos usar literatura como medio para discutir nuestra identidad, invitando a poetas y escritores a hablar sobre su obra y dejando espacio para que el público les hiciera preguntas. Con el paso del tiempo, surgieron los problemas. La idea era difícil de homogenizar porque todos querían algo diferente. Finalmente, este gran grupo se redujo a uno más pequeño que organizó todo. Yo era el presidente del comité”.
“Eso fue el comienzo. Después de aquella semana en el Royal Festival Hall, decidimos continuar con la idea porque entonces era el momento adecuado para hacerlo. Pero no pudimos abarcarlo todo porque no teníamos los recursos. Decidimos desplazar nuestra atención hacia la música clásica porque, en mi estadía aquí, me había encontrado con muchos buenos artistas, como el pianista Roberto Bravo de Chile, que no tenían la oportunidad de tocar en los escenarios musicales apropiados, como el Wigmore Hall. Era una tragedia para ellos, porque, si uno es músico, uno necesita expresarse dando conciertos. Lo más que estas personas lograban era dar un concierto a la hora de almuerzo en una iglesia. Así que decidimos tratar de abrir una plataforma para esta gente. Ése fue nuestro objetivo”.
El gran problema para realizar conciertos es el financiamiento. Le pregunté a Juan Monroy si tenía los recursos para planear y echar a andar semejante proyecto. “No. No teníamos nada. Ése fue otro gran problema. Necesitábamos enviar solicitudes al GLC. Mientras buscábamos, alguien sugirió que exhibiéramos filmes, porque no había películas sobre Latinoamérica en Londres. Mostramos dos o tres filmes, uno en Hampstead, otro en Brixton. Produjeron algunos ingresos, pero no los suficientes, así que decidimos concentrarnos en la música”.
En 1985, realizamos nuestros primeros conciertos en St John’s Smith Square. En esa primera serie de conciertos, tuvimos a un pianista de Chile, llamado Roberto Bravo, a la soprano Raquel Satres junto al pianista Carlos Cebro, y a la soprano uruguaya Beatriz Figares. Los primeros guitarristas que tocaron en el festival fueron el chileno Eulogio Dávalos y el guitarrista y compositor Celso Machado.
Aunque los conciertos de la LACCS están fuertemente centrados en la guitarra, no siempre fue así. “Empezamos con una mezcla de conciertos, incluyendo sopranos y diferentes ensambles, pero luego empezamos a invitar guitarristas. A medida que nos involucrábamos más y más con la guitarra (aunque no nos dábamos cuenta al principio), nos íbamos dando cuenta de que la guitarra era de hecho una parte importante de la identidad cultural de Latinoamérica: es el denominador común de todos los países latinoamericanos”.
El auspicio corporativo ha tenido un rol importante en el éxito continuado de la LACCS. A lo largo de los años, ha atraído el apoyo de compañías como John Walker & Sons Ltd, British Airways, Blue Circle, Lloyds Bank, De La Rue y el Clarkson Puckle Group.
Juan Monroy nos cuenta sus recuerdos de los primeros conciertos, como aquel del guitarrista Marco de Santi en septiembre de 1987, quien tocó un programa de música latinoamericana escrita por Villa-Lobos, Chávez, Ginastera y Piazzolla. “Fue en ese concierto que conocí a Colin Cooper. Hablamos durante el intermedio y en el vino de honor ofrecido después del concierto en la cripta de St John’s Smith Square. También se encontraba ahí John Duarte, con su pipa y su interesante conversación. El lugar estaba lleno de londinenses aficionados a la guitarra”. Aunque la cantidad de conciertos de guitarra que se realizan en Londres ha disminuido considerablemente en años recientes, la LACCS continúa organizando un serie regular en la que presenta nuevos intérpretes y nueva música.
La serie 2005-2006 empezó con Carlos Barbosa-Lima y el intérprete venezolano de cuatro Gustavo Colina, quien tocó obras brasileras y venezolanas. El concierto fue un gran éxito y la Purcell Room estuvo repleta de público. El 5 de octubre, Matthew Marshall ofreció dos estrenos mundiales y dos estrenos británicos: sólo obras de compositores neocelandeses contemporáneos. El 11 de noviembre, el público británico oirá los famosos Pasillos Ecuatorianos, un ritmo local único de los Andes ecuatorianos, Quito y Guayaquil, tocado por Julio César Almeida. El guitarrista puertorriqueño Alberto Rodríguez Ortiz tocará junto a un invitado especial, el percusionista Ricky Rodríguez, el 17 de febrero. El 5 de abril de 2006, Luz María Bobadilla, de Paraguay, tocará música de Barrios, así como música del folclor paraguayo. El último concierto será el 10 de julio de 2006, con el guitarrista mexicano Juan Carlos Laguna tocando el estreno británico de cuatro conciertos para guitarra en el Queen Elizabeth Hall. En pocas palabras, ¡la Sociedad Cultural Latinoamericana y Caribeña va de éxito en éxito!





[…] Juan R. Monroy, fundador de la Sociedad Cultural Latinoamericana y Caribeña (LACCS), vendrá a Concepción a compartir de su experiencia como gestor cultural en uno de los centros culturales más importantes de Europa. Será una conferencia en dos partes (”La praxis de la música” y “Guitarra, dos décadas”) a realizarse en el Paraninfo de la Universidad del Bío-Bío, el viernes 21 de diciembre a las 19 horas. […]
Pingback de Encuentro Clásico » Juan R. Monroy en Concepción — 15 December 2007 @ 6:54 am
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