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31 May 2007
Carta al director de El Sur, acerca de Los Bianchi, entre las Artes y el Derecho,
reportaje publicado el domingo 13 de mayo de 2007

Fundadores de la Orquesta Sinfónica U. de Concepción
Una imagen de la década de 1950, cortesía de Sergio Carrasco Crovetto
Sr. Director:
Quisiera felicitar a su diario por el rescate de las historias de familias destacadas como los Aste y los Bianchi, valiosos retazos de aquella historia mayor que ha ido conformando nuestra identidad penquista. Sin embargo, debo hacer notar que en el reportaje acerca de la familia Bianchi hay una referencia confusa acerca de la fundación de la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción. Se dice que el conjunto se formó en 1944 en el hogar de los Bianchi Niederastroth y “en base al Cuarteto de Música y al Conservatorio de Música del Liceo”.
Con respecto al Liceo de Hombres, debemos mencionar que este plantel tuvo su propia orquesta, formada en 1940 y extinta en 1954. Don Gastón Bianchi Oyarzún fue uno de sus socios fundadores y, en calidad de tal, fue homenajeado por la orquesta en un concierto realizado en 1948, cuando iniciaba su período como alcalde de Concepción. Sin embargo, la Orquesta Sinfónica UdeC no desciende de la Orquesta del Liceo, sino de un grupo paralelo que se formó en 1951 en el hogar de la violinista Carmen Torres y que en 1952 realizó su primer concierto en el viejo Teatro Concepción, bajo el nombre de “Conjunto de Música de Cámara Concepción”. Su primer viola era Gastón Bianchi Niederasroth, quien anteriormente había tocado en la Orquesta del Liceo. Este Conjunto de Música de Cámara es el antepasado directo de la Orquesta Sinfónica UdeC y su primer concierto de 1952 es considerado como el acto fundacional de la actual agrupación universitaria.
Atentamente
Felipe Elgueta Frontier
Redactor de programas, Corporación Cultural Universidad de Concepción
Ex colaborador periodístico de “Cultura y Espectáculos”, Diario El Sur
15 May 2007
Comentario sobre el Concierto de Aniversario de la Universidad de Concepción
Sábado 12 de mayo de 2007
Coro Sinfónico & Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción

Foto:Edilia Stuardo, Corcudec
La Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción ha elegido sabiamente a sus directores invitados durante este período de transición, mientras busca a quien será su director titular a contar del 2008. En el reciente concierto de aniversario de la UdeC, el maestro peruano David del Pino Klinge mostró las mismas virtudes que tantas veces le hemos visto frente a la Sinfónica de Chile, con interpretaciones detallistas casi siempre plenas de vitalidad.
En el mal concebido programa –el más “pop” de la presente temporada–, los breves coros de Verdi cumplieron su función de “relleno” sin pena ni gloria, con un Coro Universitario muy correcto, especialmente las damas. Esto, después de una Quinta Sinfonía de Beethoven que empezó y terminó parándonos los pelos. La ligereza del primer movimiento está en la línea de la actual tendencia a limpiar a Beethoven de las “deformaciones” románticas, lo que como idea nos parece muy sano y como resultado nos pareció aún mejor. Sin embargo, el director se adentró en el Andante con moto con un pulso demasiado lento, seguramente en busca de un fraseo más detallado, un intento fallido por la falta de fluidez y algunas descoordinaciones. El movimiento final, en cambio, tuvo una intensidad irresistible, de antología, y lo mismo puede decirse de la Obertura 1812. La debilucha obra de Tchaikovsky, que apenas pasa de ser un popurrí patriotero y ruidoso, encontró en David del Pino Klinge a un entusiasta defensor, siempre atento al drama representado en esta música. Espectaculares los perdendosi en el himno inicial, malogrado por serias desafinaciones del coro, que en sus aisladas intervenciones posteriores se escuchó verdaderamente majestuoso.
Habiendo asistido al concierto del día sábado –no al del viernes–, nos llama profundamente la atención que el teatro haya estado a medio llenar. No faltan quienes se quejan por el costo de las entradas, pero este concierto era gratis y se distribuyeron invitaciones suficientes como para llenar el teatro cinco o más veces. Sencillamente inexplicable.-
Sinfómano
3 May 2007
Comentario sobre el II Concierto Sinfónico, 28 de abril de 2007
Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción

Foto:Edilia Stuardo, Corcudec
De seguro los escasos 500 espectadores que asistieron al segundo concierto sinfónico de la Temporada 2007 pudieron dimensionar que estaban siendo testigos de algo grandioso. Con estupendos refuerzos para afrontar con la potencia debida la Sinfonía No.2 de Rachmaninov, las cuerdas se escucharon sanas y más bellas que nunca, y el desempeño general fue prácticamente impecable. Pero lo que nos remeció el piso fue la convicción con que se tocó, algo que no se veía desde la Quinta de Tchaikovsky dirigida por Robert Gutter el año pasado. Esta vez, el maestro invitado Stanley DeRusha planteó una versión de “tempi” extremos, lo que fácilmente podría haber sonado a efectismo; pero no fue así. Cada decisión estuvo sustentada por un claro sentido de la estructura en esta obra gigantesca en la que tantos directores pierden la brújula. Su versión nos convenció y, lo más importante, convenció a nuestros músicos, que echaron toda la carne a la parrilla para hacer realidad el sueño de DeRusha hasta en sus más mínimos detalles de color orquestal. Fue espíritu de cuerpo lo que se vio y oyó: toda la orquesta como un gran solista, en comunión con su director invitado. Si los logros en el concierto anterior (Glinka/Saint-Saëns/Dvorák) fueron inferiores, esto se debió a que la relación entre nuestra orquesta y un director más preocupado del fraseo y la musicalidad que del mero pulso requería su tiempo para madurar. DeRusha se consolida así como uno de los candidatos a la titularidad a partir del 2008. Claro que las dotes interpretativas no bastan para asegurar un buen desempeño en un cargo de semejante complejidad.
La inolvidable interpretación de Rachmaninov estuvo precedida por una no menos lograda de la versión original (con las dos cadenzas) del Concierto para Oboe del injustamente desconocido Martinu. Grande él, y grande también el solista venido de la Filarmónica de Israel, Dudu Carmel. Grande en todo sentido, pues con generosidad ejemplar volvió al escenario para tocar la modesta parte de oboe segundo en Rachmaninov junto a su alumno Javier Bustos. La semana siguiente –pese a un fuerte resfrío– obsequió clases magistrales y este sábado dirige el primer concierto de cámara de la temporada. Ahí estaremos para admirar su magisterio entre los vientos sinfónicos.-
Sinfómano
26 March 2007

Felicitaciones al Maestro Luis Gorelik, director titular de nuestra sinfónica universitaria en el período 2000-2006. El pasado viernes 16 de marzo se declaró su triunfo en el concurso para el puesto de director titular de la Sinfónica de Salta. Ganó en buena lid, compitiendo con otros 16 postulantes y pasando a última ronda con Felipe Izcaray, director de la Sinfónica de Salta durante el período anterior. La otra seleccionada en la etapa final fue la brasileña Ligia Amadio -ganadora de un concurso de dirección de la Orquesta Sinfónica de Chile y directora invitada de la sinfónica penquista en el 2005-, pero se retiró debido a compromisos contraídos en su país.
El Maestro Gorelik venía de hacer una gira por Israel con la Orquesta Kibbutz y el prestigioso violinista Hagai Shaham con un programa que incluía el estreno de la Sinfonía Canaanita de Boaz Ben-Moshe. Luego del concurso en Salta, dirigió el 20 de marzo a la Sinfónica de esa ciudad, acompañando una proyección de Tiempos Modernos de Chaplin (la música de la banda sonora fue transcrita y arreglada por el propio Gorelik, versión que fue estrenada en el foro de nuestra universidad en enero de 2006). Este jueves 29 inaugura la Temporada 2007 de la sinfónica salteña dirigiendo a su amado Mahler. Para los próximos meses, el Maestro Gorelik tiene anunciados algunos compromisos en Buenos Aires, frente a la Orquesta Nacional y la Filarmónica de la capital trasandina. Al parecer no vuelve a Concepción como director invitado durante la Temporada 2007. A fin de cuentas, su salida de la Orquesta Sinfónica penquista parece haber sido positiva para él desde el punto de vista artístico: ahora estará trabajando con una orquesta de 104 músicos y con solistas del nivel de Martha Argerich y Uto Ughi. Envidiable.
Sinfómano
Más información en otros sitios:
2007
Nuevo director en la Sinfónica de Salta
Izcaray director infantil en Argentina
Maestro Gorelik lleva la batuta en Argentina
Gorelik destacó la trayectoria de la Orquesta Sinfónica de Salta
2006
El “Hasta siempre” de Gorelik a Concepción
Orquesta Sinfónica de Concepción: “Allegro ma non troppo”
Video de la entrevista a Luis Gorelik en “Amor al Arte”
13 March 2007
Desde siempre la música de cine ha producido gran fascinación en mí. No así la política, o mejor dicho, los políticos. Deduzco innecesario el explicar el porqué de ambas impresiones. Sin embargo, durante mi juventud (no hace mucho de ello), descubrí la manera de conectar mi atracción por las bandas sonoras con mi falta de cariño hacia los honorables. Un anochecer de verano, a mediados de los 80s, aguardaba el comienzo de una esperada película que estrenarían por televisión. En vez de ello, los canales adelantaron mi Navidad, y la de todos los televidentes, al unirse en cadena, para transmitir un animado cambio de gabinete ministerial. Mi adhesión al 7º arte me incitaba a esperar estoico frente a la pantalla, en tanto mi incipiente rechazo a los políticos me estimulaba a arrojar un florero al aparato receptor. Opté por una alternativa menos violenta: bajé el volumen del televisor al mínimo, tomé mi radio portátil y coloqué un casete de música de series de televisión. Por casualidad, el primer tema en escucharse fue el de Los locos Adams, y la relación entre imágenes y música fue muy sugestiva; se acoplaban más que bien. A partir de entonces, y durante algunos años, utilicé mi descubrimiento para hacer más llevaderos los repentinos e insufribles cambios de programación.
Desde hace un año he reanudado la práctica de dicho ejercicio, aunque ahora, en vez de cadenas nacionales y cambios de gabinete, aprovecho las noticias. Sólo debo esperar la crónica precisa, desactivar el volumen del televisor y añadir, desde mi equipo y a través de un CD, el tema adecuado. Algunos ejemplos: durante cada desfile en pantalla de políticos involucrados en el caso Chiledeportes, utilizo la música de El Padrino, de Nino Rota; cuando un partido político realiza una defensa corporativa de uno de sus componentes, a pesar de que el involucrado no tiene manera de justificar lo injustificable, recurro a El Clan de los sicilianos, de Ennio Morricone; al presenciar imágenes de nuestros insignes senadores y parlamentarios, en plena y dura labor en las cámaras, acudo a la banda sonora de El espectáculo más grande del mundo, de Victor Young (en este caso también funcionan muy bien los temas característicos de El Show de Benny Hill y El Show de los Muppets); si se trata de candidatos presidenciales, la oferta es variada: la canción When you wish upon a star, de la película Pinocho, cuando hablan de sus programas de gobierno, y el tema Ave Satani de La Profecía, si se explayan respecto a su autoproclamada “incuestionable vocación social” y su “deber y responsabilidad de aceptar ser candidatos”.
Muestras sobran. Pero, y a pesar de ello, es una pena que el film Una pareja de idiotas no haya tenido una partitura destacada para aprovechar. Se me ocurren muchas duplas de políticos a los cuales se les podría haber musicalizado, con la banda sonora de esa película, sus apariciones en pantalla.
Milenko Karzulovic L.
2 March 2007
Durante la pasada entrega de los premios Oscar, el 25 de febrero de 2007, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas concedió una de sus codiciadas preseas al mejor compositor italiano de música de cine de todos los tiempos; Ennio Morricone.
Nacido en Roma en la década de los `20s, estudia trompeta y composición en la Academia di Santa Cecilia, de esta ciudad. Sus primeros trabajos, a inicios de los `50s, los realiza para la radio y como arreglador, para otros compositores. En la década siguiente se reencuentra con un ex compañero de colegio, el director Sergio Leone, con el que comenzará una fructífera relación en 1964, al musicalizar el primer éxito cinematográfico de éste: “Por un puñado de dólares”. El film, al igual que su banda sonora, es un suceso de taquilla y ventas a nivel internacional, aunque la crítica es adversa al trabajo de Morricone. Los “expertos” no comprenden que se hallan ante un iconoclasta de las formas tradicionales de la música de western (y del cine en general), no se les cruza por la mente que haya una opción nueva y fresca, diferente a los estilos patentes de los músicos más destacados del género, Elmer Bernstein, Jerome Moross y Alfred Newman. El italiano utiliza silbidos, látigos y golpes de yunque, no como efectos sonoros, sino como parte integral de la banda sonora; gritos, solos vocales y coros muy particulares; percusiones destacadas e individuales, para remarcar momentos y planos; suma a la orquestación guitarras y armónica de manera muy original y agrega campanas y solos de trompeta durante los duelos, creando con ello un ambiente de ritual en los instantes de enfrentamiento.
Ambos, Leone y Morricone, repetirán la formula los dos años siguientes y para ello recurren al mismo actor que, gracias a la primera colaboración, comenzaba a trascender; un treintañero Clint Eastwood. Las secuelas son “Por unos dólares más” y “El bueno, el malo y el feo”, esta última la más sobresaliente de la trilogía y uno de los mejores westerns de todos los tiempos. A partir de entonces el compositor romano no cesa de trabajar, para los más destacados directores; Leone en tres ocasiones más, Pier Paolo Pasolini, Bernardo Bertolucci, Franco Zeffirelli, Roman Polanski, Mike Nichols, Brian De Palma y muchos otros.

La fama, el prestigio y los premios se acumulan con los años, aunque la estatuilla de Hollywood siempre le será esquiva. Tiene cinco nominaciones, por “Days of heaven” (1978), “La misión” (1986), una de sus más recordadas y alabadas composiciones, “Los intocables” (1987), “Bugsy” (1991) y “Malena” (2000). En todas ellas se enfrenta a los grandes (Williams, Goldsmith, Horner) de igual a igual, aunque los premios acaban, en todas las ocasiones, en las manos de compositores no consagrados. En esta sexta oportunidad será Morricone el que suba al podio a recibir el Oscar, no por competencia sino por sincero reconocimiento. Por ser uno de los creadores de bandas sonoras más prolíficos (con poco más de 500 composiciones para cine y televisión), por ser el creador de un estilo propio, por ser uno de los mejores hacedores de melodías.
Por homenaje y deuda.
Milenko Karzulovic
30 December 2006
Estimad@s
A propósito de la inminente participación de la Orquesta Juvenil de la Universidad del Bío-Bío en el Campamento Musical de Mancera, vale la pena recordar una interrogante que planteé hace dos años en una carta al Diario El Sur, acerca de si las autoridades de la UBB sabían que en su Escuela de Música se hallaba el germen de una excelente orquesta profesional. Desde que escribí aquellas líneas, la Orquesta Juvenil de la UBB ha crecido en madurez y técnica y ha ido incorporando a alumnos destacados provenientes de otras orquestas, que son atraídos por la presencia de una maestra de violín de la jerarquía de Alejandra Urrutia, una administración que sabe becar el talento y una formación musical que ha logrado ir un poco más allá de simplemente “tocar”, con miras a la formación de una carrera de Licenciatura en Música (un proyecto con el que la UBB debería haberse comprometido hace tiempo).
En su último concierto, la nómina de la Orquesta UBB comprendía 40 integrantes, que constituían una formación sinfónica casi completa. Ciertamente, es algo impresionante de ver y escuchar. Pero es aún más impresionante pensar en la fragilidad de iniciativas como ésta, que se sostienen sobre el esfuerzo tenaz de unos pocos músicos-profesores abnegados y un contingente de jóvenes talentosos que un día cualquiera podrían emigrar en busca de perspectivas más motivadoras. Y esto lo digo por experiencia propia, pues yo mismo toqué en una orquesta juvenil pionera.
Sin embargo, es desalentador constatar que orquestas como ésta aún carecen de lugares adecuados para ensayar. El caso particular de la Orquesta Juvenil UBB es intrigante, pues aunque está bajo el alero de una sólida institución, depende de la buena voluntad de otras entidades que le faciliten sus espacios. Tampoco deja de sorprender que la UBB aún no haya tomado la iniciativa de construir un auditorio o habilitar algún abandonado cine en el centro de Concepción para crear un lugar de encuentro con la comunidad en general y que sirva de vitrina para los cuerpos artísticos universitarios. Como consecuencia de ello, los recitales de profesores y alumnos de la Escuela de Música UBB, así como los conciertos de su orquesta, se realizan en instalaciones de otras entidades universitarias, culturales y religiosas.
A esto se suma el hecho de que la existencia misma de la orquesta depende de apoyos externos a la UBB (del FONDART, la Fundación Andes, las becas FOJI, el Gobierno Regional, la Municipalidad de Concepción e incluso cuotas de sus apoderados), gracias a los cuales el conjunto continúa con sus esforzadas presentaciones en diversas regiones del país, dejando siempre en alto el nombre de esta casa de estudios superiores.-
Sinfómano
Sobre la edición anterior del Campamento de Mancera:
Orquesta Juvenil UBB en la portada del Diario Austral de Valdivia

La orquesta toca Telemann en el Centro Español (diciembre 2006)
Foto:Sinfómano
19 December 2006

Hace pocos días se cumplió el primer aniversario del fallecimiento de don Hermann. Tuve la fortuna de compartir con él hace algunos años, cuando pidió contactarse conmigo luego de leer mis comentarios de música en el diario “El Sur”. Estuve en su casa, donde conocí su colección de “ojos”, sus lámparas de maderas rosadas y los enmarañados mapas con los viajes de su adorado Bach. Obviamente, intercambiamos CDs del buen Johann Sebastian y, además, él asistió a una de mis charlas musicales en la multisala de la municipalidad (recuerdo que era sobre música latinoamericana).
Ya había cumplido los 90 años, pero mantenía una vitalidad admirable y una sencillez y buen humor que lo hacían muy querible. Con razón sus amig@s y ex alumn@s lo recuerdan con tanto cariño.
Para ayudar a mantener viva su memoria y a valorar su legado como músico y pedagogo, he subido una entrevista realizada en 1987 por el diario El Sur. Es la hoja del diario escaneada, en tamaño natural y formato JPG. Pueden descargarla aquí:
Recuerdos y opiniones de Hermann Kock (1987)
Más sobre don Hermann, aquí:
Entrevista a Hermann Kock en Radio U. de Concepción (31 MB, formato MP3)
El crítico más sui generis de Chile en Diario El Sur, 2003
La vida como clase magistral en Diario El Sur, 2003
Los ojos de Hermann Kock en Blog “Mis palabras, tus palabras”, 2005
Hacía de todo y lo quería todo en Diario El Sur, 2005
Murió el osornino que encandiló a Concepción en Diario Austral, 2005
Carta al director: Hermann Kock en Diario El Sur, 2006
Mi personaje inolvidable en Blog “Claroscuro”, 2006
9 December 2006
Estimad@s:
Ésta es mi traducción de un artículo publicado en inglés en varios sitios web (y con distintos títulos), en relación con la Orquesta Interreligiosa “Armonías” que se ha formado en Argentina bajo la dirección del maestro Luis Gorelik.
Sinfómano
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Los ciudadanos músicos le dan una oportunidad a la paz
por César Chelala*
Publicado originalmente en inglés por The Japan Times, 5 de diciembre de 2006
http://search.japantimes.co.jp/cgi-bin/eo20061205cc.html
Publicado en otra versión en Commondreams, 1 de diciembre de 2006
http://www.commondreams.org/views06/1201-21.htm
Los líderes políticos y religiosos podrían ser mejores pacificadores si le prestaran atención a los logros obtenidos por algunos músicos contemporáneos. Las orquestas “interreligiosas” conformadas por músicos judíos, musulmanes y católicos muestran el camino hacia una disminución del clima de violencia, al tiempo que marcan el inicio de un nuevo tipo de relación entre las personas de diferentes credos religiosos.

Foto: La Nación
Una orquesta de estas características es la que se formó recientemente en Argentina, siendo la primera de su tipo en el país. La iniciativa es el resultado de la labor del sacerdote católico Fernando Giannetti, el rabino Sergio Bergman y el presidente del Centro Islámico de la República Argentina, Sumir Noufouri. Se llama “Armonías”. Desde un comienzo, la iniciativa ha recibido un fuerte respaldo de Daniel Barenboim, el connotado músico que ha trabajado incansablemente por la paz en Medio Oriente. Junto con el fallecido académico palestino Edward Said, Barenboim ha logrado crear el “Diván de Oriente y Occidente” (nombre extraído de una antología de poemas de Goethe), una orquesta constituida por jóvenes músicos israelíes y palestinos. La orquesta ha tocado en todo el mundo, y Barenboim ha dado recitales de piano y clases de música en zonas palestinas.
Los esfuerzos de Barenboim por fomentar la paz están en la misma línea que los de otro pianista argentino, Miguel Ángel Estrella, embajador de su país ante la UNESCO. Estrella es el fundador de “Musique Esperance”, un grupo que busca promover la paz y la justicia por medio de la música. Estrella también ha formado la Orquesta por la Paz, que reúne a músicos de Israel, Marruecos, Túnez, Egipto, Jordania, Irak, Siria y los territorios palestinos.
Estrella pone un especial énfasis en la capacitación de la generación joven. “Si somos capaces de crear un nuevo humanismo, seremos más creíbles ante los ojos de nuestros niños y jóvenes de hoy”, dice.
El director de “Armonías” es Luis Gorelik, un músico con una distinguida carrera internacional. El director y sus músicos buscan mostrar las posibilidades de cooperación entre personas de diferentes religiones. “Armonías” está constituida por 34 músicos de varias provincias argentinas y hay planes para incorporar músicos de otros países latinoamericanos.
¿Acaso un grupo musical puede servir como modelo de cooperación entre personas de diferentes credos? Yo creo que sí, especialmente si vemos este tipo de iniciativas en el contexto de los acontecimientos del mundo de hoy. Mientras que los actos de los políticos parecen acrecentar la división entre distintos grupos religiosos, el trabajo de los músicos mencionados contribuye a reducir la brecha.
Muchos de los actuales líderes políticos y religiosos han fracasado, conduciendo al mundo a ciclos de violencia que van en dramático aumento. Al intentar combatir el fuego con fuego, sólo han logrado desencadenar una mayor cantidad de conflictos con consecuencias aún más graves. La violencia y el sufrimiento no han disminuido, y no lo harán a menos que se fomente un clima de entendimiento y cooperación. Es en estas condiciones que iniciativas como la de Barenboim con su Diván de Oriente y Occidente, Estrella con su Orquesta por la Paz, y Armonías, son más efectivas en la promoción de la paz.
Sólo desarrollando la cooperación y el trabajo en comunidad tendremos alguna esperanza de poner fin a los brutales conflictos que afligen al mundo entero. Talvez a través de iniciativas civiles como la música podamos alcanzar un nivel de entendimiento que nos lleve eventualmente a reducir la violencia.
La gente en todo el mundo se siente impotente ante las olas mortíferas de destrucción. No obstante, podemos construir puentes de entendimiento y paz con iniciativas musicales. Los ciudadanos comunes que pertenecen a orquestas promotoras de la paz pueden demostrarle a los mercaderes de la guerra que la música y la cooperación pueden triunfar sobre la destrucción y la muerte.-
(*) César Chelala es un consultor médico internacional radicado en Nueva York que escribe frecuentemente sobre derechos humanos y política exterior.
9 December 2006
Estimad@s:
A mi juicio, desde que escribí mi comentario (Diario “El Sur”, 1998), ha habido signos de cambio, especialmente gracias a los aportes de los instrumentistas más aventureros. Es decidor que varios de los artífices del festival de música contemporánea “Neo”, sean también los que mejor reflejan las actuales tendencias en la interpretación del repertorio de siglos pasados.
Un año después de la publicación de aquel comentario, escribí uno referido a una interpretación de Las Cuatro Estaciones por el violinista Freddy Varela y una orquesta armada para la ocasión. Aquella ecléctica versión recogía algunos elementos de interpretaciones historicistas (incidentalmente, el concertino de aquel ensemble era Felipe Hidalgo, quien un par de años antes había dirigido a la Sinfónica Juvenil de Santiago en un simpático experimento: la imitación de la hiperdescriptiva grabación de Las Cuatro Estaciones por el conjunto italiano Il Giardino Armonico).
Un resultado más consistente con las tendencias historicistas se pudo apreciar a fines del año 2005. Para un concierto de la Escuela de Música UBB, el versátil tecladista Edgardo Campos se alió a la violinista Alejandra Urrutia y al flautista Sergio Carrasco en el Concierto Brandemburgués N°5 en una versión con inegalité, enflé, vibrato controlado y un ensemble instrumental de tamaño mínimo, más algo de ornamentación libre (discutible, talvez, pero es una de las especialidades de Edgardo). Incluso el ataque y los colores de la flauta metálica de Sergio evocaban en algo a sus antepasados de madera.

Foto:Sinfómano
A los pocos días, Edgardo se uniría a otro eficiente equipo de solistas para interpretar la misma obra, esta vez frente a la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción en la Casa del Arte. Pese al enfoque romántico aplicado a todo el programa (que incluía, además, música de Telemann y Purcell), el clavecín rebelde de Edgardo siguió dándole un toque historicista.
En septiembre de 2006, sucedería algo muy curioso en otro concierto realizado en la Casa del Arte. El Coro de Cámara de la Universidad de Concepción interpretó una cantata de Bach, acompañado por un conjunto de cámara extraído de la Orquesta Sinfónica. Esta vez, se podía ver claramente cómo los violines primeros controlaban su vibrato, a diferencia del resto de la orquesta (¿dónde habrá estado la mente del director?). Incluso, Ramiro Vera –uno de los integrantes de la fila– estaba usando un arco barroco.

Foto:Sinfómano
Ramiro volvería a empuñar este arco en diciembre, cuando tocó como solista junto a Ximena Águila en el Concierto en sol menor, opus 3 No.2, de Vivaldi. La misma orquesta y el mismo director que hacía un año habían ofrecido un Bach “a la romántica”, esta vez entregaron una interpretación muy influenciada por las tendencias historicistas, y con una vitalidad espectacular en matices, articulación y fraseo, además de una muy hermosa y convincente ornamentación libre. En seguida interpretaron una sinfonía concertante de Johann Christian Bach, en una versión igualmente meticulosa, pero con un estilo adecuadamente diferenciado del anterior.
Personalmente, siento que esta interpretación de Vivaldi marcó un hito. La Orquesta Sinfónica definitivamente se adentró en una sonoridad nueva y el público parece haberlo disfrutado enormemente. Espero que el conjunto siga explorando esta veta, ya no como fruto de exploraciones aisladas de algunos de sus miembros más jóvenes, sino de manera mancomunada invitando a directores especialistas en el área.
Éste es un trabajo que ya están haciendo las orquestas juveniles de nuestro país. En ello ha sido muy importante el aporte de Cristóbal Urrutia, violinista valdiviano radicado en Bélgica e integrante de algunos de los más connotados conjuntos de instrumentos antiguos de Europa. Cristóbal realizó un taller de interpretación de música barroca hace un par de meses en nuestra ciudad, con el apoyo de la Orquesta Juvenil de la Escuela de Música UBB y su director, el flautista Sergio Carrasco. El proceso ha sido lento, pero la interpretación de la música barroca en un estilo más acorde con su época, ya se está empezando a incorporar entre los músicos locales.-
Sinfómano
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